
Ahora…el bosque ha quedado solo…
No hay risas, ningún ruido exótico, nada foráneo lo invade…
Hoy está solo, con sus habitantes, con sus aves, a las que columpia gracilmente en sus ramas…
El bosque solo también añora, él sufre la ausencia de quien en su bionomía lo contemple. Surcan sus entrañas, el ruido del mar, la bruma transparente y el sol que quiere tocar sus venas.
El bosque nace siempre y dispensa a quien sabe ver, una calidez envolvente…le ofrece su paz, le da savia, le da vida…
¡¡¡Hoy está solo!!! Los perros lo disfrutan a su antojo…ya el trabajo de las hadas y gnomitos ha comenzado a friccionar, a ordenar muy meticulosamente su entorno.
Y ya el verano lo ha dejado; la arena, a su merced, se cubre de pinocha otoñal. De rocío almibarado, de hojas secas que nutrirán su tierra para crecer con bríos renovados en la primavera…
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