
Ella ilumina mi camino, casi está llena, debo capturar el momento es necesario, lo capto por mi y para ustedes. El auto nuevamente con aroma a melodías, “incógnito” golpea su audio…silencio por dentro. Me pega en la cara, ¿Deberé ponerme anteojos?
Sólo tres somos en el interior, ha descendido la temperatura, tras el furibundo día. Ahora son sólo 20º C los que soplan fuera. El mate triangula el habitáculo; le ha quedado gusto a yuyos…que se mezcla con el olor a campo del exterior.
Todo se hace uno, la luna dispara a una estrella escondida en una somnolienta nube solitaria, que quiere agruparse con otras…
Le será imposible, ya que la brisa, con su boca, las separa…
La estrella, muy sutilmente, ingresa en mí, cual llamado de “Dios”, abre su garganta y me traga. Estoy en la inmensidad de un río de “Paz” eterna.
Un Ángel ocupa un sector del auto. Su mirada me transmite seguridad, me dice: “¡¡Ve…protegido estás!!”.
Los tres obnubilados a nuestro modo.
Todo es perfecto…todo está a mi alcance…y por sobre todo, tu inmensidad que postra mi espíritu ante tu belleza, reina de la noche.
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